EL DISCURSO GLOBAL DE LA PRESIDENTA
Escrito por Enrique Mario Martinez en Notas de E.M. MartínezEL DISCURSO GLOBAL DE LA PRESIDENTA
El más extenso discurso que haya brindado la Presidenta de la Nación, con su estilo oratorio en que vuelca su pensamiento sobre apenas apuntes, es una excelente oportunidad para entender y analizar sus convicciones profundas, junto con la forma en que eso influye en su plan de gobierno y en su gestión cotidiana.
Para hacer esto bien, es necesario incursionar una parte del tiempo en la interpretación, ya que hay que incorporar al marco los temas que no fueron mencionados, además de lo dicho. Y por supuesto, para interpretar hay que aclarar desde donde se expresa el que escribe, porque de lo contrario, más de uno puede confundirse.
Empiezo entonces por una conclusión: Creo que el proyecto y el modo de gobierno que encarna Cristina Kirchner son referencia excluyente en este momento de la vida política nacional. Creo además que sus objetivos generales son compartidos aún por más argentinos que los que votaron al FPV y que no hay enfrente ningún espacio político que – con iguales objetivos – contenga las eventuales disidencias. Es decir: en términos prácticos el espacio del FPV representa hoy el proyecto nacional y popular.
Ese es el punto de partida.
A partir de allí es que se formulará el análisis, partiendo de un supuesto central: la responsabilidad de un militante no pasa solo por adherir y justificar, sino, si puede, por bucear en el proyecto y entender qué medidas complementarias o correctivas deberían explicarse y someterlas a debate.
En la primera parte de su discurso, CFK expuso datos y conceptos que sintetizan la propuesta:
. Crecer a la mayor velocidad posible, midiendo esa evolución por el crecimiento del PBI, al cual lo colocó apenas por debajo de China e India.
. Basar ese crecimiento en el estímulo al mercado interno, tanto por aumento de la ocupación, como por mejora del salario real en las paritarias, como por compensaciones sociales como la AUH, el gran aumento de los jubilados y pensionados, la movilidad de retribución de los jubilados.
. Eliminar la dependencia de centros financieros internacionales, que comenzó con el pago al FMI y continuar buscando reducir a cero la deuda pública externa.
. Para evitar endeudarse en el país hay que tener superávit presupuestario y para evitar hacerlo en exterior hay que tener balanza de pagos positiva en las cuentas internacionales.
Esa es la propuesta y su éxito – ESTO ES IMPORTANTE – se mide por la evolución de cada parámetro: crecimiento del PBI; desocupación; cobertura de pasivos y subsidiados; evolución de la deuda. Ni en el discurso ni en los parámetros que se miden se establece un vínculo entre las metas o se sostiene que todo está vinculado y por lo tanto puede haber influencias mutuas. Por ejemplo: que si el crecimiento se consigue con inversiones externas, el giro de utilidades posterior puede afectar la balanza de pagos.
O que si los subsidios sociales son importantes aparecerá déficit fiscal. O que reducir aceleradamente la deuda externa puede afectar la disponibilidad de recursos para inversión pública.
Esas relaciones de restricción y muchas otras, existen finalmente, por lo que de algún modo tienen que ser encaradas. Pero no forman parte del análisis presidencial de manera explícita. O sea: el control de importaciones o el control de uso de divisas, que sin duda tienen que ver con una vocación de ajustar la balanza externa, son defendidos como políticas que también se aplican en otros países, más que componentes de un modelo de gestión.
En todo momento la Presidencia mide el éxito por los resultados cuantitativos finales y en algunos casos su comparación con otros países. La inversión es alta y a su vez eso se confirma porque es mayor que la de Brasil. Hubo viento de cola, porque aumentaron los precios de nuestros productos exportables, pero lo hicieron mucho menos que los de las exportaciones del resto de América Latina. Con esta metodología de exposición y de análisis, el ciudadano común no alcanza a tener enfrente un cuadro completo que diga a dónde queremos ir; cuales son los obstáculos y cómo al liberarlos podemos crear otros o no.
Si se contara con un cuadro completo del lugar al que queremos llegar, los que vieron el discurso hubieran percibido que no se hizo referencia alguna al problema de la vivienda social, muy seria asignatura pendiente. O a quienes tenemos agua corriente y cloaca nos hubiera señalado cuantos son los compatriotas que aún no las tienen, como asignatura pendiente. Un diagnóstico preciso de las razones por las que tenemos aún varios millones de hectáreas en conflicto por la tenencia de campesinos y pueblos originarios o en qué se funda que tengamos un tercio de los trabajadores sin aportes previsionales, seguramente hubieran sido útiles.
Tan importante como lo anterior, no hay una sola mención en todo el discurso que permita inferir que existe necesidad de diferenciar el origen de la inversión productiva en cualquier campo, porque al tratarse de capitales extranjeros se agudiza la fragilidad de nuestra cuenta de giro de utilidades y regalías al exterior, a la vez que se crean dependencias de proveedores extranjeros y se bloquea la investigación nacional en esos sectores.
Es decir: sin enumeraciones cargosas, un discurso presidencial necesita hacer referencia a los problemas estructurales del país. Si no lo hace, hay dos motivos principales posibles:
a) Elije las cifras positivas y omite las preocupantes.
b) Cree que no hay motivos relevantes de preocupación y que la evolución es correcta, confiando en que cada desajuste se resolverá momento a momento.
Es muy probable que la Presidenta haya hecho las dos cosas, a partir de confiar en su mejor atributo para el campo popular: su compromiso absoluto con la misión que se ha asignado. Nada de lo que se señaló el 1 de marzo hace suponer, ni en mínima medida, que la Presidenta tenga una vocación condicionada o vacilante para servir a la comunidad. Eso, más el 54% de los votos, lleva a un político a confiar en sus propias fuerzas de un modo que a veces posterga los análisis globales. Es el día a día el que hay que operar y “yo puedo”, dice alguien en ese contexto.
Con esa condición de contorno, a la que se le agrega un discurso esencialmente en primera persona del singular, que muy poco es lo que pide en términos ejecutivos a quienes escuchan, el conjunto de los ciudadanos queda incluido en un escenario absolutamente delegativo. Si forman parte de los que invierten y trabajan exitosamente, seguirán ganando y acumulando. Si forman parte de los excluidos o de los incluidos debajo de la mesa, deberán esperar a recibir las acciones contenedoras y protectoras del Estado. Esencialmente, ese es el horizonte, sin grandes cambios que no provengan de una mayor generación de riqueza que luego se ha de distribuir, no sin las pujas sectoriales consiguientes.
La mayor fortaleza del discurso es el compromiso.
La mayor debilidad es la vocación de no caracterizar los puntos frágiles, explicarlos con fundamento y mostrar el camino de su solución.
En los tres documentos que seguirán: el discurso industrial; el discurso agrario y el discurso minero, se profundizará este análisis, señalando en los temas sectoriales cuales son las asignaturas pendientes, a juicio de quien eso escribe.
5.3.2012
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Entre tantos elementos a destacar de su discurso, como su impecable oratoria, su emotividad. Rescato dos cosas fundamentales:
- Festejo el fin de la convertilidad como uno de los más grandes sucesos de la historia económica del pais.
- Me quedo con sus últimas frases “lo importante es que nos acerquen mejores ideas (…) les pido que me ayuden, no que me pongan palos en la rueda”
Esperemos que las buenas ideas lleguen por lo canales de comunicación adecuados y que sean tenidas en cuenta.
P.D: Recomiendo la nota de Aliverti en pagina 12 sobre el discurso de cristina, disponible en:
http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-188916-2012-03-05.html
Lo anterior fue la crítica, pero en este blog se pide ir más allá. Necesitamos mirar con otros indicadores. Los hay. Ahora bien. Un modelo nacional y popular tiene que recuperar la noción de auto-subsistencia. El gobierno intenta eso, es verdad. Se esfuerza en mantener una buena balanza de pagos, lo que es una suerte de auto-suficiencia. Pero no traslada ese concepto a los otros niveles. Si es bueno para el país el auto-abastecimiento también es bueno para las provincias, para los municipios y para los pueblos. En definitiva Argentina es un pueblo global, compuesto a su vez de pueblos locales para los que también el auto-abastecimineto y la soberanía son importantes no sólo en la palabras. Plantar trigo localmente para el pan local. Una excelente nota de enrique martinez. De eso se trata. De recuperar el auto abastecimiento a nivel local. Ese tiene que se EL modelo nacional y popular. Podemos estar seguros que es un camino virtuoso social, humana y ecológicamente. Cuando un pueblo es recupera la auto-suficiencia (en cierto grado siempre) se libera de la dependencia aguda del mercado. Las personas no se ven obligadas a trabajar para otro en condiciones de explotación, a migrar a la gran ciudad. De esa forma se federaliza el país. Trasladar la noción de auto-subistencia a lo local tiene que ser la guía desde donde tomar las otras decisiones, plan industrial, plan agrario, plan minero, inversiones, trenes, subsidios, etc. Herramientas tiene el estado.
El pueblo somos nosotros Mimi, somos nosotros acá y ahora quienes debemos debatir y entender. Supongamos que los índices son correctos, que no hay malas intenciones. Yo no creo que sea un problema guiarse con números macro. Evidentemente los macro es un resumen muy comprimido que tiene que vincularse con datos micros. Y estoy seguro que en el gobierno eso lo saben. Sin embargo estoy convencido que poner como guía el PBI es un grave error. Es un índice demasiado limitado. El PBI sólo mide flujo de bienes y servicios de mercado, sólo de mercado. No mide ni stock de riqueza nacional (que es riqueza?), ni servicios y bienes sin valor de mercado. Aumentar el PBI puede ser a veces una buena noticia, pero muchas, demasiadas veces puede ser por una mala noticia. Por ejemplo mandar la abuela al geriátrico aumenta el PBI, no así cuando es cuidada por la propia familia. O peor aún, una comunidad deja de ser autosuficiente y pasa a depender del mercado aumenta el PBI. Es una muy mala noticia. De las peores. Pero mirado con el lente borroso del PBI es buena. El PBI es flujo, y no riqueza. Es decir, es mejor para el PBI que las cosas se rompan antes que duren. Es una locura. Demencial. El PBI señala simplemente la expansión de mercado. Es un prisma de los grandes ganadores de lógica de mercado. Alguna vez tomamos el interés de unos pocos como interés general y lo hicimos índice. Eso es el PBI. Un modelo nacional y popular no mira con ese índice, no como el principal.
Quiero expresar mi total coincidencia en lo que dice Gustavo L. El PBI es un indice perverso, por todo lo que el apunta. Es un indice ideado y manipulado por los países dominantes y las instituciones que convalidan el sistema globalizado de opresión de los países dependientes y deberíamos preguntarnos hasta donde nosotros ejercemos verdadera independencia, aún después de habernos desprendido de los controles del FBI. Seguimos insertados en los mecanismos perversos de regulación, que la etapa neoliberal ideó al amparo (y con la zanahoria) del libre flujo internacional de bienes y servicios.
Los grandes dictadores de la historia fueron y son quienes dan discursos larguísimos, aunque nada importante digan. En el caso de nuestra presidentE, durante mas de una hora y media habló de lo que supuestamente hizo, de su finado esposo y otras vanalidades , también de insultar a docentes y clase obrera en general. Sin asumir responsabilidades y poniendo las culpas fuera, actitud ésta, propia de un adolescente. Personalmente no le creo nada de lo que dice ni de las cifras que tira porque sabe para quien habla, habla para un pueblo que no entiende nada de cifras y negocios, además de rodearse de todos los que están en la mira de la ¿justicia?
“reducir aceleradamente la deuda externa puede afectar la disponibilidad de recursos para inversión pública”.
Da la impresión de que el problema que plantea en “el discurso industrial” donde señala que solo se fijan metas cuantitativas, también es un problema global.
¿Es posible ver relaciones de restricción cuando no se ven (o no se nombran, lo que a veces equivale a lo mismo) puntos frágiles? ¿Es posible ver cuadros completos (y nombrarlos a la población) si sesgamos la mirada de esa forma?
“La mayor debilidad es la vocación de no caracterizar los puntos frágiles, explicarlos con fundamento y mostrar el camino de su solución.” Totalmente de acuerdo ¿por qué cree que esto es así?
Estas dudas que plantea me llevan a pensar 2 cosas:
1) Si no cambia esta manera de ver, y se “intercambia” por compromiso, imagino que hay soluciones que pueden llegar, pero arrastrando muchísimo sufrimiento para todos, incluso para la propia presidenta.
2) Mientras se siguen ignorando cuestiones estructurales que atraviesan a la comunidad y “en términos prácticos el espacio del FPV representa hoy el proyecto nacional y popular”, si no se discute y se queda “encantado” con el estilo oratorio, el espacio se va vaciando poco a poco de nacional y popular.
Mis disculpas si confundo conceptos, pero lo que voy viendo y pensando me lleva a tratar de aportar a pesar del riesgo de confundir más!
Saludos!!
“el crecimiento del PBI, al cual lo colocó apenas por debajo de China e India.” –> Depende quien lo mire. Hay quienes desconfian del Indec y dan otros números, ej: http://yeyati.blogspot.com/2012/02/cuanto-crece-argentina-too-good-to-be.html
Pero más importante es lo de la inversión, tiene sentido decir “La inversión es mayor que en Brasil” y no hablar de en que invierten ellos y en que nosotros?”. Es lo mismo 3 Torres en Puerto Madero que un tren? Para mi no.